domingo, 14 de junio de 2015

Hacer caca en Ponferrada

En este blog ya he escrito muchas veces sobre las diferencias culinarias entre España y Holanda, pero nunca sobre la materia en la cual inevitablemente se vuelve la comida y el problema de dónde dejar esta materia. Ahora ha llegado el momento de poner un fin a esta deficiencia.

No parece existir algo como una cultura fecal en Europa. No nos sentimos holandés, español, o berciano por la manera de hacer caca. Aunque siempre ponemos énfasis sobre las diferencias de los platos regionales o nacionales (ah, los arenques de Holanda, uy, el botillo del Bierzo), nunca hacemos elogios parecidos a los excrementos que producimos después, probablemente porque la textura y el olor dan asco y sobre todo porque el proceso digestivo disminuye considerablemente las diferencias que había entre las comidas. Comida y mierda es como vida y muerte; cada persona es única, pero ante la muerte somos todos iguales.

Cuando se viaja afuera de Europa hay más diferencias. No siempre se utiliza papel higiénico, sino piedras o agua del rio. Cuando estaba en Beijing fui a los barrios antiguos, los hutongs, donde entré en un aseo común. Me extrañaba que allí había gente leyendo el periódico mientras hacían caca en público, aunque ellos parecían todavía más sorprendidos por ver a un guiri en un sitio con tan poco interés turístico. En mis viajes por Europa me extrañaban los bidets que siempre estaban presentes en los hoteles y también en muchas casas en el sur de Europa, aunque no creo que se utilice mucho. En Francia si existe otra cultura fecal. Allí se puede encontrar  en los baños en vez de un váter un agujero con dos huellas para poner los pies. Se debe sentarse de cuclillas y esperar que toda caya en el agujero en vez de en el pantalón que cuelga alrededor de los tobillos.

Hay algunas diferencias en la manera de hacer caca entre Holanda y El Bierzo. Una es que en las viejas casas de las ciudades holandeses el WC y la ducha no están en el mismo espacio. No creo que habían planificado esta separación; muchas casas no solían tener duchas hasta los años cincuenta, cuando las construyeron donde había sitio, quitando un armario por ejemplo. La verdad es que hay ventajas en la separación. Se puede utilizar el baño mientras alguien está duchándose lo que evita atascos por la mañana. Aunque debo admitir que puede ser agradable poder ir directamente desde el váter hacia la ducha sin tener contactos sociales en el pasillo.

Otra diferencia es el tipo de váter. Aquí en España se utiliza sobre todo los váteres en los cuales la caca se hunde inmediatamente en el agua, lo que puede producir una chorretada que moja las nalgas. En Holanda otro tipo es más común; el váter tiene un suelo con un poquetín de agua donde aterrizan los excrementos. Allí se quedan hasta que se tire la cadena. La gran ventaja es que se puede examinar detalladamente la producción del día, lo que puede ayudar a diagnosticar el estado de la salud. Una desventaja es que es más difícil mantener el váter limpio. En las casas nuevas ya se ve menos estos tipos de váter; puede ser que van a ser la próxima víctima de la globalización, que hace que todo el mundo hace caca en la misma manera.

Creo que ya he dicho todo lo que se puede decir sobre el tema. Desde luego tengo a veces nostalgia a Holanda, pero casi nunca a la manera de hacer caca. Y por esa vía quiero invitar a todos los lectores de este blog de venir al Bierzo para disfrutar la cultura culinaria y fecal. Tenemos unos platos regionales abundantes que te harán mojar las nalgas

váter holandés

sábado, 23 de mayo de 2015

Fiebre de las elecciones

Las calles están llenas de los posters de los candidatos para la alcaldía de Ponferrada. Todo el tiempo se oye el sonido de eslogans políticos y música distorsionada que sale de los altavoces de los coches pintados en los colores de los partidos. El buzón se llena cada día con folletos, también el sábado cuando normalmente correos no trabaja. En suma, reina la fiebre de las elecciones. El próximo domingo será el gran día. Yo, como orgulloso habitante de Ponferrada y de la autonomía Castilla y León tengo el derecho de voto en estas elecciones, que pueden ser importantes por la incorporación de los nuevos partidos Podemos y Ciudadanos.

Desde luego mi voto debería depender de asuntos con importancia local o regional. El mantenimiento y la construcción de los carriles de bici, por ejemplo, porque últimamente me muevo a menudo con una bici alquilada por la ciudad lo que no es sin peligros. Los carriles de pronto terminan o no se conectan. O qué pensar de este dique que quieren construir para proteger Ponferrada de inundaciones del río Sil. A primera vista parece un proyecto sin sentido; nadie en Ponferrada se siente amenazado por el río. El proyecto estará financiado por Europa y genera desde luego empleo, lo que en El Bierzo hace falta. ¿Pero no debe Europa controlar si los proyectos financiados son al menos útiles?

Pero hay un tema que sobresale los problemas locales que, espero, va a determinar el resultado de estas elecciones: la corrupción. La gente está harta. Los nuevos partidos tienen la reforma del estado y la lucha contra la corrupción como temas principales, pero son partidos que crecen rápidamente sin tener ninguna experiencia en gobernar y no había una selección profunda de sus candidatos. El pronosticado éxito ha atraído a muchos buscavidas y gritadores, sobre todo al nivel local y regional. Ya he oído bastantes rumores que lo indican. Una noche en un bar un amigo mío me contó que a él le prefería un político corrupto y competente sobre uno honesto e incompetente. No estaba de acuerdo. La corrupción es muy contraproducente. Lleva a proyectos sin sentido que cuestan más dinero del necesario porque lo adjudican a la empresa que paga comisiones ilegales en vez de la empresa más eficaz. Además la corrupción tiene una influencia muy negativa sobre la disposición de pagar impuestos, lo que hace que el déficit del estado todavía sube más.

En otras elecciones los votantes no mostraban tener mucho interés en el comportamiento ético de los políticos. En 2011 el PP ganó las elecciones generales, mientras hasta un guiri ya sabía que el partido estaba metido en muchas tramas de corrupción. En abril el PSOE ganó en Andalucía a pesar de tantos casos de robo de fondos sociales, pero ya menos convincente. Allí ya se ve el efecto purificante del crecimiento de los nuevos partidos; los responsables de tanto robo tendrán que marcharse del PSOE.

Desde luego no se debe esperar milagros. No es tan fácil transformar una sociedad, por suerte. Hacen falta discusiones, coaliciones y concesiones para poder ir con pequeños pasos en la dirección adaguada. Para empezar votar el domingo. Yo votaré contra el bipartidismo.


Carriles de bicicleta terminan o no se conectan (Parque del Oeste en Ponferrada)

sábado, 16 de mayo de 2015

Por la izquierda o por la derecha

Durante mis clases particulares lo veo como mi tarea principal mantener una conversación para practicar hablar inglés. Por suerte tienen La Escuela de Idiomas en Ponferrada, The University of Cambridge y las escuelas secundarias aquí casi los mismos topics para el speaking, por lo cual ahora me puedo llamar un especialista en mantener una conversación animada en inglés sobre los temas: introducirse, tiempo libre, la familia, salud, redes sociales, el cambio climático, la moda, criminalidad y justicia, prejuicios. Pero tanto el profesor como los alumnos están a veces hartos de siempre los mismos asuntos; tengo la impresión que se utiliza el cambio climático tanto como un tema de clase que puede generar la negación del fenómeno, aunque sea solamente por contrariedad. Cuando uno de mis alumnos empieza a hablar sobre cualquier asunto nuevo, inmediatamente reacciono entusiasmado.

Y esto pasó la semana pasada, cuando uno de mis alumnos, un escolar todavía, dijo algo sobre las elecciones del ayuntamiento y las autonomías del mayo. Hablamos un rato sobre el ascenso rápido de los nuevos partidos, cuando comentó: ‘Lo que me sorprende es que en el norte de Europa los partidos populistas son de extrema derecha, mientras aquí los nuevos partidos son de izquierda. Una observación acertada, aunque si se puede hacer algunas acotaciones: en Grecia también existe un partido populista de la derecha (que está en la coalición del gobierno) y hasta un partido nazi, y el color político del Movimiento 5 estrellas italiano no es tan claro. Pero es llamativo que en España no hay un partido antieuropeo y antinmigración de importancia, como los que hay en Holanda, Francia, Bélgica e Inglaterra. En España el descontento viene de la izquierda, en el norte de la derecha.  

Aunque en España se identifica bastante con la región o la autonomía, por cierto existe un sentimiento nacionalista español. Se lo puede notar en expresiones inocentes como: ‘Aquí se come mejor’ o ‘Increíble que en otros países no tienen la comida más importante a mediodía,’ o ‘Pero nosotros somos más felices.’ Lo que casi nunca he notado es desdén hacia extranjeros. Después del atentado en Madrid de 2004 las reacciones más feroces no estaban dirigidas a los musulmanes en general, sino a los políticos responsables. Quizás la tolerancia hacia extranjeros tiene que ver con una aversión contra la retórica ultraderecha después de tantos años de dictadura de Franco. O quizás el pasado de emigración española de los años 50 y 60 desempaña un papel.

Más llamativo es tal vez la popularidad en el norte de Europa de los partidos populistas-ultraderecha, cuyos líderes muchas veces parecen a los chicos más fastidiosos de la escuela. Puede ser atractivo dar la culpa de la crisis a otros y en el norte los populistas eligen para esto los económicamente débiles: los inmigrantes y los países de Europa del sur. También en España dan la culpa a otros, pero aquí eligen como chivos expiatorios a Merkel, los bancos y la casta. En vez de dar patadas hacia abajo, como hacen en el  norte, hacen patadas hacia arriba, lo que a mí me parece menos antipático. Aunque todo esto de dar patadas no solucionará en ninguna manera la crisis económica, desde luego; esto será un proceso lento y difícil, pero con un mensaje semejante no se ganará ningunas elecciones.

Por supuesto no dije todo esto durante la clase. Pues, era sobre todo mi alumno que tenía que hablar. Entonces le pregunté su opinión sobre los nuevos partidos en España, sobre la Unión Europea y el euro y sobre su futuro en el mercado laboral, hasta pensé notar en su mirada algo como: ‘¡Qué asunto más aburrido! ¿No podemos hablar sobre el cambio climático y los redes sociales como siempre?’ Yo mismo sabía evitar expresar mis opiniones políticas; no quiero que mis alumnos piensen que sea un pedante del norte, un sabelotodo. Vale, no creo que lo sea. ¿Verdad?



jueves, 30 de abril de 2015

El peregrino incrédulo

No recuerdo bien cuando entré por primera vez en una iglesia. Debe ser en un viaje; quizás cuando fuimos con la escuela a Heidelberg en Alemania o durante las vacaciones en Francia cuando visitamos Reims. Mis padres me educaban sin ninguna religión. Por eso no tengo la inclinación de atacar religiones ferozmente come suelen hacer gente que perdieron su fe, pero tampoco tengo ningún sentimiento religioso. No busco explicaciones sobrenaturales para las cosas que no entiendo. La vida ya es suficiente milagrosa; no hace falta inventar nada para hacerla parecer más interesante.

Quizás emigré a unos de los países más confesionales de Europa, en el sentido que en España apenas existe la separación entre estado y religión. Las clases de religión en las escuelas públicas consisten en enseñar el catecismo. La contribución a la iglesia va por vía de los impuestos, aunque se puede elegir pagar a caritas laica. A pesar de todo esto la secularización es alta. Conozco a muy poca gente que de veras va regularmente a misa. Muchas parejas eligen bautizar y dar la primera comunión a sus niños, pero tengo la impresión que para la mayoría es algo como yo celebro Navidad. Es costumbre y no mucho más. Las ceremonias para las bodas y los funerales casi siempre tienen lugar en la iglesia. Lo que atrae mi atención es que casi no hay diferencia en la tristeza por la muerte entre creyentes o no creyentes. Para una persona ajena de religión parece que no de veras se cree el dogma de la vida eterna. También tengo la impresión que la mayoría de los católicos no toman mucho en serio los relatos sobre milagros y apariciones.

Cuando estuvimos de vacaciones en Portugal visitamos algunas iglesias cómo la de Barcelos, famosa por su milagro del gallo. El milagro fue que un peregrino injustamente condenado a la horca era salvado porque un gallo asado se levantó y cacareó. Puede pasar, desde luego, pero casi la misma historia ya había oído cuando andaba como peregrino (incrédulo) desde Pamplona a Burgos, ya hace 11 años. En Santo Domingo de la Calzada ocurrió casi el mismo milagro, pero allí fueron unos pollos asados que se resurgieron. Del techo de la iglesia de Santo Domingo cuelga una caja con pollos vivos para memorizar el milagro. No creo que haya muchas personas que lo creen. Es un relato bonito, una fábula, una parábola. Estos cuentos fantásticos hacen la religión católica en cierto sentido más humana que los corrientes más estrictos de las iglesias protestantes que toman la biblia tan literalmente.

Durante la misma caminata entre Pamplona y Burgos dormimos una noche en el albergue del pueblo Villamayor, que estaba dirigido por una fundación cristiana holandesa muy protestante (y todavía existe: aqui). Por la noche cantaban canciones cristianas, hasta que logré tomar la guitara en las manos y acompañé a mi amigo Ton que cantó con voz fuerte y desafinada una canción de rock & roll holandesa. En el albergue había por todas partes posters de un Jesús con ojos penetrantes que casi nos quitaban el sueño. El día después llegamos en Torres del Río dónde el albergue estaba en manos de una pareja, que quería vender el albergue. Justamente cuando estaba tomando una caña en el bar entraban los compradores para hablar con los dueños. ¡Otra vez eran protestantes holandeses! Y por la vista todavía más estrictos que los de la noche anterior. Hablaban un buen rato con los dueños y cuando salieron decidí por la primera y la última vez en mi vida defender las tradiciones católicas. Dije algo como: ‘No debéis vender a esa gente; son protestantes fundamentalistas de Holanda, que utilizan el Camino de Santiago para imponer su religión. Ayer ya teníamos que escuchar canciones cristianos toda la noche y no pudimos dormir por los omnipresentes ojos penetrantes de Jesús; esto no debe pasar dos noches seguidas.’ Los dueños me miraban un poco extrañados y murmuraban algo como: ‘Gracias por su información’ mientras pensaban: ‘Otro loco holandés’. No creo que sea por mis palabras pero cuando ahora busco en internet no encuentro ningún albergue holandés en Torres del Río.


Barcelos: el gallo y el peregrino ahorcado pero salvado

jueves, 16 de abril de 2015

Pascua en Portugal

Es Pascua en Portugal. Las tiendas y las calles de Braga están adornadas. Liebres, huevos, polluelos; son los mismos símbolos de la primavera que en Holanda suelen aparecer. En Ponferrada mucho menos. Sin embargo, Portugal no es menos católico. También aquí se celebra la Semana Santa con muchas procesiones. Pero hoy no. Es el domingo de Pascua. Curas van de casa a casa para anunciar la resurrección de Jesús. Andan por las calles con una campanita. Logro suprimir un impulso adolescente de pedirles un helado (en Holanda los heladeros siempre se anuncian con una campanita). Buscamos un restaurante para tomar nuestra última comida en Portugal. No es fácil. Casi todo está cerrado. Otra diferencia con España. Allí seguramente todos los restaurantes están abiertos y al tope. Al fin sabemos encontrar un restaurante llenísimo donde, desde luego, pedimos bacalao.

Hablamos de las diferencias entre España y Portugal. Los portugueses hablan menos alto, es nuestra impresión. Como en España hay una televisión en el restaurante pero el sonido está apagado. Los portugueses hablan mejor inglés que los españoles, noto como recién profesor inglés. En los restaurantes, hoteles y las oficinas de información turística la gente parece preferir hablar inglés sobre castellano, tal vez porque muchos españoles empiezan en su propia lengua sin preguntar si se habla. En las ciudades portugueses casi siempre se puede encontrar prensa internacional, lo que en Ponferrada es absolutamente imposible (una excepción: el bar Termita Lab donde tienen The New York Times).

La escena callejera es diferente. Las calles portugueses parecen más limpias que en Ponferrada, dónde siempre son grises y manchadas como si hayan trabajado con aceite. Los cascos históricos se preservan y restauran mejor en Portugal, aunque quizás no en todas las ciudades. Pero Braga está bien cuidada y hace unos días Guimarães nos parecía un sueño. Lo que más atrae la atención es la enorme cantidad de pastelerías con productos de alta calidad. ¿De veras los portugueses comerían tantos pasteles?

¿Qué es lo que atrae la atención cuando un extranjero visita España? La cantidad de bares y restaurantes, por supuesto. Los quioscos de periódicos y revistas. A mí siempre me sorprende la cantidad de peluquerías, clínicas dentales y ópticas en Ponferrada. ‘¿Qué sorprende un extranjero de las ciudades holandeses?’, pregunto a Ana. ‘Los coffeeshops,’ dice inmediatamente. ‘Y las bicis.’ Un momento está pensativa y sigue con: ‘Y todos estos alimentos preparados que hay por todos lados: bocadillos de queso, jamón, huevo o combinaciones de los tres con tomate, lechuga y la imprescindible mayonesa. Bocadillos de pescado, salchichas, croquetas, pizzas y  qué sé yo, que se mantiene caliente todo el día. ¡Qué asco!’ Un escalofrío recorre su espalda.

De por sí la conversación continua sobre comida. Pues, viajar es para nosotros también una aventura culinaria, aunque la cocina portuguesa se parece bastante a la española. El pulpo prefieren en Portugal comerlos fritos o asados y no conocidos como en Galicia. Nos gustó. Por lo demás comimos bacalao y unas salchichas portugueses que hasta ahora desconocimos. Pero el desafío más grande era esta vez lampreia, la lamprea. Es un bicho raro, entre pescado y serpiente, que vive como parásito adherido a un pescado o mamífero del mar chupando su sangre. Para reproducirse vuelven a los ríos donde los pescadores portugueses y gallegos los pescan. Comer lamprea es una experiencia especial.

Después de pagar andamos hacia el coche y empezamos la vuelta. No notamos nada del jaleo de tráfico de lo cual las noticias españolas nos avisaron. Apenas hay otros coches. Cuando pasamos la frontera nos miramos. Era estupendo este viaje corto. Desconectamos completamente. También es estupendo volver a casa.

Lamprea


Prensa internacional en Barcelos, Portugal

sábado, 28 de marzo de 2015

La teoría de Keynes aplicada en la Calle Rañadero

Los últimos meses casi cada día subía algunas veces la Calle Rañadero en dirección del Hospital de la Reina. Es la calle que empieza cerca del puente sobre el río Sil y sube hacia la Plaza Virgen de la Encina en el casco histórico. Pudiera ser unas de las calles más características de Ponferrada  y en cierto sentido lo es. Característica por la decadencia en la cual tantas ciudades y pueblos en España han caído (véase una opinión anterior llamada  Pueblos perdidos)

Al subir siempre los mismos pensamientos me ocurrieron. ¿Cómo es posible que un callejón en potencia tan guapo puede ser tan descuidado. Ya empieza abajo dónde está el una vez bastante famoso restaurante de pulpo Casa Cubelos, que desde hace unos años está vacío. Lentamente el deterioro toma posesión del edificio. Subiendo vemos a unos pocos negocios que se han mantenido. El restaurante El Rañadero, una relojería, una tienda que en Holanda se llamaría un Home Grow Shop con accesorios para cultivar marihuana, el café Punto del cual cada uno con excepción de la policía sabe que se vende drogas y, casi arriba, una academia para estudios de turismo. Además, casi todas las casas están en un estado deplorable. Algunas desaparecieron por completo o están quemadas. Algunas puertas están forzadas por gente sin techo en busca de un sitio seco para pasar la noche.  

Así caminaba casi cada mañana a las nueve por la calle destrozada hacia arriba, a veces en una llovizna triste, a veces en el frío montañoso cuando el cielo azul estaba lleno de promesas de un día estupendo. Al acercarse la primavera cada vez más peregrinos bajaban la calle; me saludaban como uno de los suyos aunque iba en la dirección opuesta. Pensé: El Camino de Santiago es una oportunidad para presentar Ponferrada a un público internacional. ¿Cuánto dinero han gastado en el Mundial del Ciclismo con el mismo objetivo? ¿No hubiera sido mejor gastarlo en la restauración de una calle como el Rañadero?

Pensé en mis propias clases de economía cuando explicaba la teoría de Keynes a mis estudiantes. Durante una crisis el estado debe estimular la economía con inversiones públicas útiles. Pues, el desempleo hace la incorporación de mano de obra relativamente barata porque la diferencia entre una prestación social y un sueldo no es tan grande. Los precios de las casas y de la tierra son relativamente bajos y así también la tasa de interés. Es el momento apropiado para comprar todas las casas del Rañadero y restaurarlas para matar dos pájaros de un tiro: crear empleo y hacer de Ponferrada un sitio más agradable para vivir o visitar. El ex restaurante de pulpo podría ser un albergue para los peregrinos. La calle sería un buen sitio para pequeños negocios, restaurantes y bares. En el verano se pudiera organizar un rastrillo y miniconciertos.  

Un momentito. También se debe considerar las desventajas, desde luego. Es algo que siempre enseño a mis estudiantes. Tienes que ser capaz de dar los pros y los contras, porque si no, no tienes una opinión sino una convicción. ¿De dónde se puede sacar el dinero? Las deudas en España ya son tan altas. Y importante es que van a utilizar el dinero bien. Que no todos los constructores y empleados son por casualidad amigos y familiares de los políticos responsables. Que el dinero no desaparece en las cuentas privadas de políticos, empresarios o gerentes sindicalistas sin escrúpulos, como pasó por ejemplo con los subsidios al carbón y con los fondos para cursos para formación. Esperamos que en España vaya a soplar un viento fresco, ahora que nuevos partidos políticos como Podemos y Ciudadanos entran en la arena política lo que también fuerza a los partidos tradicionales a limpiar sus filas. Y debe haber algún fondo europeo para restaurar cascos históricos, ahora que algunos de los países del norte tienen negativas tasas de interés.

Por un momento me imaginé como por la izquierda y la derecha de la calle los propietarios de las nuevas tiendas, restaurantes y bares abrieron las contraventanas de sus nuevos negocios, mientras silbaban una melodía alegre. Los peregrinos más madrugadores ya estaban tomando sus cafés y chocolates con churros. Detrás de mi oía la gente susurrar: ‘Mira, allí anda el guiri de los opiniones; gracias a su blog arreglaban nuestra calle tan estupendamente.’ Y con una sonrisa en los labios seguí mi camino entre las casas decaídas hacia arriba.  


lunes, 16 de marzo de 2015

Hasta encontrar el sueño

Mi amor por la montaña empezó hace unos 50 años. Mi tío nos invitó a una película como solía hacer cuando uno de nosotros cumplía años. Ni siquiera recuerdo si mis hermanos o mis padres también estaban. Lo que nunca olvidaría era la última escena de la película. La familia Trapp huye de los nazis por los Alpes desde Austria a Suiza. Con asombro vi la alta montaña y escuché la música. The Sound of Music. Qué belleza! (aqui)
Tendría que pasar mucho tiempo hasta que viera por la primera vez una montaña. Siempre pasábamos las vacaciones con mis padres sin salir de Holanda, donde el ‘monte’ más alto es unos 300 metros. Me gustaban mucho las colinas en los bosques del este de Holanda donde pasábamos cada verano unas semanas. Nunca olvidaré cuando mi padre y yo fuimos muy pronto por la mañana a un brezal en el bosque y vimos dos ciervos, una madre y un cervatillo, desde muy cerca. La alta montaña vi cuando tenía 19 años.

Mi escuela organizaba un viaje de esquiar a Austria. Viajábamos hacia allí en autobús. Desde luego el viaje de ida resultó en una pequeña fiesta que duró hasta muy tarde de la noche. Por la mañana nos despertó la música que el chofer había puesto. ¿Lo hacía porque tanto le había irritado la música rock y disco que estaban de la moda entonces y quería vengarse  despertando a los alumnos con su tipo de música? ¿O era porque creía que esta música era la más adecuada para acompañar el paisaje que revelaba el amanecer? En todo caso, abrí mis ojos y vi por la primera vez de mi vida los picos de alta montaña cubiertos de nieve, mientras sonaban los largos tonos de la armónica de boca de Toots Thielemans. (aqui
 
Había momentos en mi vida en los cuales renegaba mi gusto por Toots Thielemans y Julie Andrews por decir que no era mi estilo de música (la arrogancia de la juventud, ¿verdad?). Pero toda mi vida la llevaba conmigo hacia la alta montaña. Cuando pasaba mis vacaciones de veranos en España, me gustaba entrar el país a pie por los Pirineos, con amigos o solo. Fui por ejemplo en tren a Perpignan, cogí allí el trenito amarillo (le train jaune de Cerdagne) y bajé en unos de los pueblos tan cerca de Los Pirineos. Fontpédrouse puedo recomendar. Y desde allí, con la música de Toots Thielemans en la mente, subí al refugio justamente debajo de la frontera. La próxima mañana subí hasta llegar a la cresta dónde está la frontera y canté bajito:

Climb every mountain
Ford every stream (vale, aquí canté cross every stream)
Follow every rainbow
Till you find your dream

Los Pirineos eran cada verano más superpoblados. Hacer trekking se ponía de moda. Hoy día tienes que reservar los refugios con antelación. Los Picos de Europa padecen del mismo problema. Por suerte reencontré aquí en El Bierzo la perfecta sensación de la montaña. Lo admito, la montaña es menos espectacular que la de los Pirineos o Los Picos. Se trata de montaña vieja con los picos desgastados y redondos. Al otro lado, los valles están cortados más profundamente en el paisaje con pendientes empinadas. La naturaleza es pura y el silencio a veces ensordecedor. En El Bierzo ya ha llegado la primavera. La temporada de traer las botas desde el trastero para subir cada montaña, cruzar cada arroyo y seguir el arco iris hasta encontrar el sueño.




miércoles, 25 de febrero de 2015

Montoro y Monedero

Parecen los nombres de dos cómicos. O de dos figuras de los tebeos. Las aventuras de Montoro y Monedero. La verdad es que el ministro de hacienda parece físicamente a una figura de los tebeos. Una cara satánica y además esta voz que parece un poco al croar de las ranas. Una vez, cuando mi sobrina española de seis años quería ver los tebeos, puse un video de una rueda de prensa de Montoro. (aqui). Incluso cuando la aseguraba que esa criatura comía cada mañana veinte moscas negras de desayuno a ella no le gustó mucho. Cuando después ponía un video de Monedero, mi sobrina gritaba:. '¡No quiero Montoro Monedero, quiero Dora Exploradora!'

Para un guiri de cierta edad, que empieza a tener dificultades con los apellidos españoles, Montoro como ministro de hacienda era relativamente fácil de memorizar con la asociación: Montoro – money. Pues, grande era mi consternación cuando el apellido Monedero apareció tantas veces en las noticias. Todo esto causó que a veces dije Montoro cuando quería decir Monedero y al revés. Incluso dije a veces algo entre los dos, como Montodero. Todavía más que antes la gente alrededor de mi empezaba a dudar mis preferencias políticas. Pues, en España casi se debe pertenecer a cierto campo político. Es como en el fútbol; no se lo pueden imaginar que a mí me gusta ver Madrid-Barcelona solamente para ver un buen partido de fútbol, sin que me importe quién gana.

También Monedero resultaba tener algo que ver con money. De 425.000 euros de ingresos no había pagado impuestos, así se filtraba desde el ministerio de hacienda (vemos a Montoro en su oficina reír malignamente). ¿Cómo había ganado tanto dinero? El profesor de ciencias políticas asesoró a los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela sobre su moneda común. ¿Qué moneda común?  Vale, vamos a decir que gracias a Monedero aquellos países no tienen moneda común, lo que seguramente vale casi un medio millón de euros; alguien con este apellido debe ser un especialista. Puede ser que mi tono cínico solamente es el fruto de mis celos. Al fin y al cabo también estudié ciencias políticas y lo más que gané en esta materia es un bocadillo de queso gratis durante una reunión larga cuando era voluntario para Amnistía International.

Para un partido político que está en favor de una política fiscal expansiva es bastante difícil explicar que uno de sus fundadores evita pagar impuestos. En un mitin de Podemos Monedero eligió el ataque como la mejor defensa. La deuda a haciendo había pagado justamente antes para evitar persecución, pero esto no le impedía de un discurso lleno de clichés revolucionarios e incluso un puño apretado, atacando a Montoro y la prensa que se atrevía escribir sobre el caso (aqui). Todo muy afuera del lugar para alguien que había probado ocultar ingresos adicionales tan grandes a hacienda. Lo más sorprendente es que tantos simpatizantes de Podemos parecen aceptar sus explicaciones con los argumentos tan conocidos: los otros son peores; es toda una conspiración; cerramos las filas.

Si Montoro y Monedero fueran personajes de una película, seguramente las reseñas en la prensa serían llenas de palabras como: sobreactuado, caricaturesco, exagerado. Por desgracia se trata de la amarga realidad. La película pudiera tener un final feliz con la aparición de un partido que considera corrupción y malversación en sus propias filas como algo peor que el mal comportamiento de los otros partidos. En el mundo real temo que políticos como Montoro y Monedero están para quedarse.


sábado, 7 de febrero de 2015

El Hospital Hazlo-tú-mismo

Unos días después del fallecimiento de mi suegro mi suegra se cayó y se rompió su cadera y muñeca. La desesperación era grande. Sobre todo por parte de mi suegra, desde luego: dolor, susto y abatimiento. Para nosotros su caída también tenía consecuencias. No había tiempo para superar la tristeza. Otra vez largas visitas al hospital. En su muñeca ponían una escayola y en su cadera un tornillo. Todo esto lo hacían en el Hospital del Bierzo, que es público. Después la trasladaron al Hospital de la Reina para la recuperación.

Al principio veíamos su traslado al Hospital de la Reina como una mejora. El Hospital está tan cerca que se puede andar y su más pequeña escala podría significar más atención personal. Se trata de un hospital privado y concertado con un perfil católico. Cuando nos dijeron que normalmente no admitieron a la familia pasar la noche en las habitaciones, di a escondidos un suspiro de alivio. ¡Por fin un hospital como dios manda! Pero los días siguientes tenía que bajar mi juicio. Quizás todavía más que el Hospital del Bierzo se puede llamar El Hospital de la Reina un hospital hazlo-tú-mismo.

En el desayuno a las 09.00, la comida a la 13.00, la merienda a las 17.00 y en la cena a las 20.00 tiene que venir un familiar para ayudar al paciente en abrir los embalajes de plástico, cortar la comida y dar las medicinas. Quizás si no viniera nadie, el personal lo haría, aunque no parecen tener mucho tiempo. Desde luego en cada cama hay un botón para llamar la ayuda del personal, pero no siempre reaccionan. El resultado es que ya varias veces hemos levantado nosotros mismos a mi suegra desde su silla de ruedas a su cama. Esto no sorprendía a nadie en el hospital mientras a mí me parece que levantar a una paciente recientemente operada a su cardera es algo que debe hacer gente cualificada.

Para familiares que trabajan, viven lejos o tienen niños no es posible pasar tanto tiempo en el hospital, desde luego. Por eso alrededor de los hospitales existe un mercado laboral de cuidadoras. Que yo sepa siempre son mujeres, muchas de ellas latinas. Ellas cobran para este trabajo un sueldito mínimo para sentarse al lado del paciente y ayudarles cuando es necesario. Una de ellas nos contó que una vez había pedido a alguien del hospital de ayudarla levantar un paciente a la cama. ‘¿Por qué tú no lo haces? Por eso te pagan ¿no?’ era la respuesta. El mundo al revés. La verdad es que la mayoría de los enfermeros y doctores es gente competente y amable, pero sufren de demasiada presión de trabajo por falta de personal. Será para bajar los costos. Quizás por la misma razón faltan las toallas, sean de papel o de tejido, en los baños.

Pues bien, las semanas que vienen vamos a pasar mucho tiempo leyendo revistas y periódicos en el calor de una habitación del hospital, mientras de vez en cuando miramos con anhelo a la puerta abierta si ya viene el carrito con la comida. Normalmente me toca a mí el turno del desayuno. Después siempre vamos de excursión; empujo a mi suegra en su silla de ruedas hacia la sala de recreación para mirar por las ventanas grandes como el invierno ha tomado posesión del paisaje berciano.

miércoles, 28 de enero de 2015

La última vez en Anllares

Es un día soleado de septiembre. Aparcamos el coche en la plaza justamente abajo del restaurante. Ayudamos a mi suegro Pedro salir del coche. Va difícil.  ‘Ay, qué coño,’ murmura.  Mi suegra lo mira moviendo la cabeza. Cuando Pedro  por fin está de pie y con ayuda de su bastón sabe mantenerse en un equilibrio inestable, mira a su alrededor. Sus ojos empiezan de brillar, algo que no pasaba frecuentemente los últimos días.

Con su bastón apunta hacia las casas arriba en el pueblo. ‘¡Allí vamos! ¡Allí vivía!’ Paso por paso, en una mano su hija y en otra su bastón, va subiendo. Los seguimos abrazados mi suegra y yo; ella también necesita apoyo cuando anda. Por suerte no está lejos. Anllares del Sil es un pueblín entre los montes al oeste del río Sil. La gente vivía de las minas, de la ganadería y de sus huertas. Ahora muchas casas están vacías, aunque menos que en pueblos semejantes. Justo al lado del pueblo hay un central eléctrico que da vida al pueblo.

Mi suegro empieza de contar. Muchas anécdotas ya conocemos, pero obtienen aquí en el sitio donde tuvieran lugar una dimensión extra. Sobre los maquis que después de la guerra se mantenían en los montes y a veces bajaban al pueblo para obtener comida. Sobre la represión de los franquistas. Sobre quién vivía dónde y tenía cual profesión. Cuando el cansancio empieza, andamos lentamente hacia el restaurante.

Normalmente mis suegros son bastante críticos cuando visitamos un restaurante. Pues, la comida en casa es casi siempre mejor. Esta vez es diferente. ‘¡Por fin una comida decente en un restaurante!’ dice mi suegro después del primer bocado. Y poco más tarde: ‘¡Esta es una chuleta como dios manda!’ Con la camarera y el cocinero, los dos dueños del restaurante, intercambia información sobre las familias que viven o vivían en el pueblo.

Después de la comida hacemos otra caminata. El tictac de su bastón resuena entre las viejas casas. Pasamos el viejo molino y subimos a la casa de su prima, el último miembro de la familia que sigue viviendo en Anllares. Casi tan mal de pie como su primo sale de su casa hacia afuera para saludarnos. Hablan sobre los miembros de la familia. La muerte, las enfermedades y los defectos físicos desempeñan inevitablemente un papel importante en esta conversación. El despedido es conmovedor. 

Pedro parece incansable. Otra vuelta por el pueblo quiere hacer. Se dirige a cualquier paisano; casi siempre conocen a su familia. Después de un rato mis suegros se sientan en un banco. ‘Ven con el coche hacia aquí,’ dice él, ‘ya es tarde; vamos a casa.’ Cuando los acercamos con el coche, vemos que otra vez están hablando con una pueblerina. Le instalamos con dificultades en el coche. ‘Ay, qué coño,’ suena. Mi mujer pone el coche en marcha y lentamente salimos del pueblo.

En los meses tan difíciles que vendrían después, muchas veces hablamos con nostalgia de esta última visita a Anllares del Sil.


jueves, 25 de diciembre de 2014

El discurso del rey

Es navidad. Lo celebraré en Holanda, aunque gran parte de mis pensamientos estarán en El Bierzo. La manera de celebrar Navidad en mis dos países es bastante similar; la globalización y la secularización disminuyeron las diferencias culturales y religiosas.

Una similitud entre los dos países es el discurso de Navidad del rey en la televisión. Seguramente este año el rey de España lo hará mejor que el rey de Holanda. A diferencia de su padre, que era un terrible orador, Felipe tiene la capacidad de hablar en público. En Holanda tenemos ahora un rey que no puede evitar decir ‘eh’ cada tres palabras, aunque un texto memorizado va un poquitín mejor.

En oración Felipe de España puede ser mejor que Willem (Guillermo) de Holanda, pero en popularidad parece que es el rey de Holanda quien gana. Tengo la impresión que muchos españoles están hartos de la familia real con su corrupción y su estilo de vivir tan costoso. Muy sospechoso es que Juan Carlos mantiene el título Rey. No se puede evitar pensar que es para mantener su inmunidad y prevenir investigaciones jurídicas. Holanda se pone cada vez más naranja, el color de la familia real. Creo que la popularidad de la monarquía crece sobre todo por la reina Máxima, una mujer que sí es capaz de comunicar fácilmente, aunque sea con un acento argentino (pero un acento hace a nosotros inmigrantes solamente un poco más encantadores, ¿verdad?).

Será uno de estos caprichos de la historia si ahora España vaya a ser una república (¿quién sabe?) mientras en Holanda la monarquía está más fuerte que nunca. Holanda debe su existencia a una guerra contra el rey de España después de la cual se fundó una de las primeras repúblicas del mundo. Mira, hasta los nombres de los protagonistas eran en el siglo 16 los mismos que ahora: el rey de España era Felipe (II) y el líder holandés más importante del revuelto era Guillermo (I) de Orange, aunque este nunca logró a ser rey.

Desde luego el sistema de heredar un cargo importante es bastante arcaico e ineficaz. Imagínate que así se nombraran los jugadores del equipo nacional del fútbol, por ejemplo. No hay ninguna garantía que los hijos de Arjen Robben o de Xavi Hernández serán los mejores futbolistas del país. Sí, en principio soy republicano. Durante mi adolescencia solía tener feroces discusiones sobre el tema con mis padres. Solamente para fastidiarme, mi madre ponía a veces en la repisa de la chimenea una foto que me mostraba a mí como niño celebrando el día de la reina.

Ahora soy menos fanático. La verdad es que la función del rey carece de importancia. Su tarea principal es representar el país en ceremonias oficiales. Un presidente elegido normalmente no es un símbolo del pueblo entero sino solamente de sus votantes. Imagínate, Aznar o Felipe González como presidente. La mitad de los españoles no se sentía representado por uno de ellos.

Por esto tengo una propuesta: una nueva manera de elegir un rey o una reina (o llámalo presidente) sin que sea una figura política. Será un poco como el Eurovisión Song Festival. Cada 5 años (por ejemplo) se celebra rondas preliminares en todas las regiones del país, y después una gran competición en la televisión nacional. Los candidatos tienen que pasar diferentes pruebas: una competición sonreír bajo circunstancias difíciles; dar un discurso sin contenido, responder a preguntas sobre asuntos muy controvertidos (como: quien es mejor jugador: Cristiano o Messi) sin molestar a absoluta nadie en el país, etcétera, etcétera. Al final la gente puede votar y tendremos el rey o reina ideal para el cargo. Y si no, ningún problema, después de cinco años habrá otro. Si quieren los reyes actuales también pueden participar en la competición y, quien sabe, en Holanda, eh, ganará el, eh, candidato de la familia Orange, eh, Guillermo. Desde luego también habrá una Liga de Campeones para elegir el rey/presidente de Europa. No me parece mal el puesto de trabajo. Quizás ya voy a practicar un poco en dar discursos sin contenido.
 Celebrando el día de la reina 
con mi madre y el perro Rakker

sábado, 6 de diciembre de 2014

Despedirse

Voy a pasar algunas semanas de diciembre y enero en Holanda. Trabajar, ver a la familia holandesa y los amigos allí, ir a mis bares favoritos, jugar fútbol, hacer música y, quién sabe, patinar si esta vez el invierno toma en serio su tarea de congelar los canales. Entonces, casi ha llegado el momento de decir ‘adiós’ a España y’ hola’ a Holanda.

Pero he notado que aquí en El Bierzo casi nadie dice ‘hola’ o ‘adiós’. Si encuentras a un conocido en la calle, se dice ’hasta luego’. Yo me quedo con el ‘hola’, que aprendí en los clases castellano donde también me enseñaban que ‘hasta luego’ es para despedirse. O será que el ‘hasta luego’ quiere decir algo como ‘hola, no tengo tiempo para ninguna conservación, pues, hasta luego.’ La palabra ‘luego’ parece en todo caso afuera de lugar, porque a veces se trata de gente que no has visto en meses y que probablemente no vas a encontrar luego. Casi el mismo desarrollo tenía la palabra ahora, que, utilizado en expresiones como: 'hasta ahora', 'lo hago ahora', o 'ahora vengo', casi nunca tiene algo que ver con la significación original: en este momento mismo.

También la palabra adiós parece lentamente extinguirse, por ser sustituida por '¡ciao!', o el doble '¡ciao ciao!' En esta novedad participo entusiasmado, quizás porque el 'ciao ciao' parece un poco al doedoei (duduy) que utilizamos tanto en Holanda. La vieja generación española tiene a veces problemas con esta novedad de utilizar una despedida italiano. Hay ciertos miembros de mi familia española (no menciono nombres) que siempre me corrigen: ‘En España no decimos 'ciao ciao', decimos 'adiós'.’ No me extrañaría si pensaran que era yo quién introdujo esta nueva costumbre, igual que las verduras sofritas y las patatas fritas con mayonesa.

Pero hay una manera de despedirse que más me solía confundir, sobre todo cuando teníamos una comida en un fin de semana o día festivo de la primavera o del otoño. Como los fieles lectores de este blog ya saben, la costumbre de comer ampliamente en medio del día no siempre me gusta. Está bien en el invierno cuando hace demasiado frío para otras actividades. También en verano, cuando es el sol del mediodía que impide estar afuera, una comida y siesta me parece tanto útil como agradable. Pero en los primeros días de la primavera me gusta andar por la naturaleza para oír los pájaros y ver las primeras flores. En los últimos días soleados del otoño no hay nada mejor que pisar en un bosque el césped de las hojas caídas y oler la humedad y las setas. A veces no es posible. Tenemos una comida, con por ejemplo un primer plato de patatas con judías, el segundo plato con cordero asado, un postre de arroz con leche y después té o café con bombones. Todo muy agradable, desde luego, pero durante estas comidas no puedo evitar mirar de vez en cuando por la ventana para ver desesperadamente como los últimos rayitos del sol de la tarde ya rozan los topes de los árboles. Y cuando por fin estamos en el proceso de despedirnos, lo que a veces toma bastante tiempo, los miembros de la familia me dan un susto tremendo con las palabras: ‘Hasta mañana’. ¿¡Hasta mañana?! ¿Otra vez vamos a comer?  Hoy día sé que hasta mañana no de veras significa hasta mañana como hasta luego no significa hasta luego y hasta ahora no significa hasta ahora.

En todo caso, ya casi ha llegado el momento de despedirme. Entonces, adiós Ponferrada, hasta luego El Bierzo, ciao ciao mis amigos y amigas, hasta mañana mi familia española, hasta siempre mi amor.


martes, 18 de noviembre de 2014

Deportista

Uno de los errores que se puede hacer viviendo en otro país es pensar que la gente que te rodea es típica para su país. Un prejuicio nace fácilmente. Cuando vine a vivir aquí, hace cinco y medio años ahora, ya había viajado varias veces por España, por lo cual sabía que no valían los tópicos comunes: España como un país de flamenco, paella, mañana mañana y siempre felicidad.

Aunque sea así, llegué con algunos prejuicios y seguramente todavía me quedan algunos, pero uno que perdí recientemente es este: los holandeses somos de media más deportistas que los españoles. Seguramente muchos españoles ahora empiezan a reírse. ‘¿Los holandeses más deportistas que los españoles? ¿No saben estos holandeses arrogantes que España reinaba en el fútbol por una década, y que tenemos quizás el mejor equipo de baloncesto de Europa?’

Por cierto, mi prejuicio se basó en la gente en mi alrededor aquí en El Bierzo y, desde luego, en la gente con quien me relacionaba en Holanda. La mayoría de mis amigos holandeses son bastante deportistas. Pasábamos las vacaciones en la montaña para hacer tracking o para esquiar. Con gran parte de mis amigos jugábamos en el famoso club de fútbol Taba. Jugar fútbol cada sábado de la temporada suena bastante deportista pero la verdad es que quizás no siempre era una actividad tan exagerada sana. Cada victoria celebramos con muchas cervezas. Porque victorias no eran tan frecuentes decidimos celebrar los empates como victorias. La mayoría de los sábados, sin embargo, terminaban con muchas cervezas como consuelo de la enésima derrota. Cuando venía a vivir a España, mi vida tomó un ritmo más tranquilo. Encontré sobre todo gente cuya principal actividad deportiva parecía ser ir con coche a algún lugar para después andar tan lento como posible hacia el bar o restaurante.

La primera grieta en mi opinión sobre la deportividad de los españoles surgió durante una cena con algunos amigos bercianos. Me preguntaron si a mí me gustaba andar. Lo afirmé con un fuerte sí, lo que mi querida Ana confirmaba con tono orgulloso: ‘Es muy deportista.’ ‘Pues bien,’ continuaron, ‘en junio habrá La Travesía de los Montes Aquilianos con una distancia de unos sesenta kilómetros.’ ‘¿Sesenta kilómetros en la montaña en un solo día?’ pregunté asustado. ‘Vale, también se puede coger la ruta corta que es solo unos cuarenta y cinco kilómetros,’ explicaron. Por causalidad unas semanas antes ya había hecho más o menos la misma ruta con un amigo holandés. Lo hicimos en tres días, durmiendo en los pueblos Espinoso de Compludo y Peñalba de Santiago y esto ya nos había parecido bastante un esfuerzo. ‘Lo pensaré,’ contesté un poco hipócrita.

A veces hacía jogging en las orillas del río Sil o en el monte al lado de Ponferrada, El Pajariel. Sobre todo los domingos había otros con la misma idea, y a veces corrían bastante más rápido que yo. Pero prejuicios se resisten. ‘Debe ser un profesional,’ pensé o ‘Mira qué joven es.’ El final de mi prejuicio llegó este verano cuando me había inscrito para El Pajariel Vertical, una carrera desde la orilla del río Sil hacia la cumbre del Pajariel. Aquel domingo en junio, cuando subía el estrecho caminito y uno tras otro los bercianos me pasaban, la mayoría saludándome muy amablemente, me di cuenta que mi opinión sobre la deportividad de los españoles estaba basado sobre una muestra de la población demasiado limitada y muy, muy selectiva.

Llegando

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El dilema del prisionero

Como profesor de economía tengo a veces que explicar a mis estudiantes una parte de la teoría de juegos que se llama el dilema del prisionero. Se trata de una situación imaginaria en la cual dos prisioneros que cometieron juntos un delito son interrogados separados por la policía. Si ninguno de los dos habla, tendrán un castigo bajo. Delatar al otro significa un castigo todavía más bajo, pero ser delatado significa un castigo más alto. ¿Complicado? En la pizarra lo explico así:



B habla
B no habla
A habla
Los dos 5 años cárcel
A libre, B 10 años cárcel
A no habla
A 10 años cárcel, B libre
Los dos 1 año cárcel
¿Cuál es el resultado más probable?

No hablar resulta en el mejor resultado para los dos, pero claramente no siempre es así, porque uno de los dos puede ir por el resultado máximo aunque sea solamente por desconfiar del otro. En la economía se utiliza este modelo para describir el comportamiento de dos grandes empresas en un mercado; pueden empezar una guerra de precios aunque sea beneficiosa para los dos dividir el mercado. Tengo la impresión que se puede aplicar el dilema del prisionero también a la situación política en España.

Literalmente el caso Bárcenas parece al dilema del prisionero. No sé si fuera para recibir alguna reducción del castigo, pero cuando notó que había perdido el apoyo de su partido, Bárcenas empezó a cantar. Me puedo imaginar que algunos de su partido ya se arrepienten de haber dejado caer al extesorero del PP. Pues bien, ahora ya hay algunos políticos más que se encuentran ante el dilema del prisionero. ¡Esperamos que canten!

Pero quizás los dos partidos políticos mayoritarios también están confrontados con un dilema del prisionero. Cada vez más los dos se están acusando mutuamente de corrupción. Creo que muchos políticos piensan que ‘los del otro partido’ están detrás de las persecuciones de los suyos. Y no me extrañaría si parcialmente tienen razón con este sospecho: muchos jueces están vinculados a uno de los dos partidos; la separación del poder política y judicial nunca de veras se efectuó en España.

Después del caso Gürtel, el caso Bárcenas, el caso de los ERE, el caso Puyol, y que sé yo que caso más, ahora salió el caso Púnica a la luz. Pero esta vez parece que algo cambiará fundamentalmente. Aunque el caso Gürtel ya era conocido, en las últimas elecciones el PP todavía recibió un 44.6% de los votos (que por un fallo en el sistema electoral resultó en la mayoría absoluta en el parlamento). Parece que la tolerancia hacia la corrupción se está acabando. En un sondeo apareció Podemos como el partido con más intención de voto. Desde luego no sabemos si esto ocurriría en elecciones de veras; quizás la gente dijo votar Podemos solamente en un momento de ira, sin saber exactamente lo que significaría la aplicación del programa de la nueva formación. Nuevos partidos políticos crecen y bajan a veces rápidamente porque dependen de los caprichos de los votos de protesta. Pero claro es que hay espacio para partidos nuevos y renovadores, tanto a la derecha como a la izquierda. Es posible que en el juego de suma-cero que jugaron el PP y PSOE, los dos van a ganar cero. Ojalá lo vamos a notar en un futuro próximo.